top of page

Desarrollo Personal: La Relación Con Nosotros

  • 9 ene 2016
  • 2 Min. de lectura

Uno de los pilares del aprendizaje en el arte del vivir es la capacidad de conocerse y comprenderse dentro del propio entorno. Por eso, la primera relación que es necesario considerar al ocuparnos del desenvolvimiento espiritual es la que uno mantiene con uno mismo.


Tener una relación conmigo, en principio, podría sonar redundante. Es evidente que todos tenemos una relación en primera persona. El planteamiento sería entonces cómo hacemos para tener una relación de calidad con nosotros mismos. Hay tres instancias que involucran la relación conmigo: mente, cuerpo y alma.


Para desarrollar nuestra relación en la esfera de la mente, es importante cultivar nuestro intelecto, nuestra racionalidad, nuestro deseo de estar informados, de satisfacer la esfera de lo académico, en el sentido de estar en sintonía con las cosas del mundo y con aquellos temas que forman parte de mi vida diaria.


Tener una relación con mi cuerpo, tiene que ver con cuidarlo, con alimentarlo adecuadamente, con ejercitarlo periódicamente; así como aceptarlo como es. Encontrar esas cosas que me gustan de mi cuerpo, y tener una conexión mágica con él.


El punto más profundo tiene que ver con cultivar la esfera del alma, para lograr convertirnos en nuestro mejor amigo. Es tener una conexión espiritual con lo trascendente, y a la vez tener una conexión profunda conmigo, con mi interior con lo que soy internamente; y lograr sentirme orgulloso de eso. Es no temerle a la soledad, y en todo caso, desear momentos de soledad, pues son los únicos momentos en los cuales puedo estar “a solas” conmigo, para comprenderme, para saber qué me pasa, para precisar aquello que deseo hacer con lo que está pasándome.


Cuando esta relación profunda tiene esa conexión espiritual, no es posible pasar a la esfera del egoísmo y de la arrogancia. Aquel que es arrogante sólo está utilizando una máscara para tapar el dolor y el miedo de su propia soledad. Por otra parte, egoísta es aquel que le exige al otro cambiar para sentirse bien, aquel que no acepta al otro tal cual es. Y cuando uno se siente bien con lo que es, cuando uno se acepta, no necesita pedirle a los demás que cambien para sentirse mejor. Cuando nos aceptamos, de manera natural comenzamos a aceptar al mundo como es. Cuando comprendemos que no tenemos que cambiar para hacer felices a otros, porque nos aceptamos como somos; dejamos de demandarle a los otros que sean de tal o cual manera para satisfacernos a nosotros. Y de esta forma, ocurre el Verdadero Amor: aquel que se acepta a sí mismo, y de esta forma acepta a los demás.

Puedes leer también: Amor A Sí Mismo.


 
 
 

Comentarios


Publicaciones Destacadas
Publicaciones Recientes
Archivo
Buscar por Tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
bottom of page